vade retro, congresista

La verdad de un profesional de la Universidad César Vallejo más allá de las vicisitudes de su fundador

Gonzalo Ruiz Tovar es un periodista nacido en Colombia, pero que vive hace más de 20 años en el Perú. Es profesor en la UCV y este es su testimonio. 

Publicado: 2016-02-02

Desde 2009 he sido profesor de la UCV Lima-Norte, en donde he dictado dos o máximo tres clases por ciclo, siempre relacionadas con mi profesión: el periodismo. 

En medio de la ola de críticas que se ha desatado contra el candidato César Acuña y de paso contra la UCV, quiero emitir algunos conceptos desde mi modesto muro de Facebook.

1. Repudio totalmente la práctica del plagio y pongo a mis alumnos como testigos de que he hecho todos los esfuerzos para impedir que esa figura se presente en mis clases.

2. Lamento que la opinión pública haya trazado un lazo indestructible entre una candidatura presidencial y una institución universitaria, pero soy consciente de que el primero en hacer una simbiosis entre una y otra fue el propio señor Acuña.

3. Dejo claro que durante mi paso como profesor de la UCV no he recibido la más mínima presión política de parte de la universidad o la decanatura de Ciencias de la Comunicación. De nuevo coloco a mis alumnos como testigos para decir que incluso, porque así lo exigen mis clases, en la que se analizan las diversas vertientes ideológicas, muchas veces critiqué al clientelismo y el populismo como formas válidas de hacer política (y el señor Acuña fue usado de ejemplo junto con otros dirigentes).

4. Como profesor de tiempo parcial que acude a una universidad situada en el extremo geográfico opuesto de aquel en que transcurre mi vida en Lima, mi contacto por cuestiones de tiempo ha sido básicamente con los estudiantes y algunos funcionarios de la facultad, lo que me impide trazar un diagnóstico más general (aconsejo en ese punto ver el escrito del profesor Carlos Quenaya, recogido por La Mula, con varios de cuyos apartes coincido, en especial cuando hace referencia a los defectos del modelo de universidad-empresa impulsado por el gobierno de Alberto Fujimori).

5. Rechazo enérgicamente el simplismo de establecer el axioma de que alumno vallejiano es igual a alumno malo. En todos, repito, en absolutamente todos los salones en que he dictado clases, he tenido siempre un grupo de alumnos de alta capacidad, que son o serán excelentes profesionales. Insisto, no ha habido un solo curso en que no tenga una selección de alumnos destacables. (Hoy la número dos en mi trabajo de periodista es una ex alumna vallejiana, que reemplaza a otra ex alumna vallejiana que fue promovida por mi empresa al exterior).

6. Cierto es que también en todos los grupos hubo alumnos deficientes, y tengo la tranquilidad de que se los he dicho en la cara. No sé si la deficiencia sea exclusividad de la UCV o si sea un mal generalizado de muchas universidades, en especial en carreras como Ciencias de la Comunicación, a la que muchos ingresan por argumentos tan equivocados como: "es fácil", "no hay matemáticas" o •"nos permitirá salir en la tele".

7. Siento que en la UCV hay condescendencia, de parte de algunos profesores e institucional, con ese segmento de alumnos que no cubre las expectativas. Pero no puedo afirmar que ese sea un fenómeno exclusivo de esta universidad- Más bien temo, como dijera un ex ministro de Educación inglés cuyo nombre se me escapa, que somos en general "demasiados complacientes con la mediocridad y demasiado ingratos con la excelencia".

8. Quiero decirles a todos esos alumnos a los que les he dicho en la cara o a través del incómodo mecanismo de la calificación que tienen un gran potencial, que no desfallezcan en estos momentos y que por el contrario sea este un estímulo para mejorar aún más, pues al buen jugador se le conoce en la terreno. Igualmente quiero recordarles la enseñanza que les repito con tanta insistencia: No crean en lo que les diga nadie. Duden, investiguen, profundicen.

9. Igual, a los colegas profesores, les digo humildemente que la solución ante las condiciones objetivas en que debemos trabajar no debe ser emprender la fuga de la docencia, sino, al contrario, tomar todo como un empujón para que quienes de verdad queremos formar nuevos profesionales, capaces y éticos, persistamos en hacerlo a través del ejemplo profesional y personal y de la alta exigencia.

10. Una creencia generalizada que no quiero dejar sin refutar, es aquella facilista de que alumno vallejiano es igual a alumno acuñista. Doy fe de que entre mis alumnos he tenido algunos que son políticamente simpatizantes del fundador de la universidad, y tienen todo el derecho a serlo, pero son minoría en un grupo en el que también hay seguidores de otras propuestas e ideologías y en el que incluso abundan quienes –lamentablemente- se mantienen al margen del debate político. En cuanto a los profesores, jamás se me preguntó por parte de la universidad mi orientación política.

11. Dejo en claro que todo lo que comento se refiere a la facultad de Ciencias de la Comunicación de la sede Lima Norte de la UCV. No puedo testificar por lo que ocurre en otras facultades y en otras sedes, pues hay gente con más conocimiento para hacerlo.

12. Por último, debo hablar de mí, porque con seguridad la mayoría de quienes me puedan leer aquí no me conoce, dado el perfil bajo que nos caracteriza a quienes somos especializados en agencias internacionales de prensa: Soy licenciado en Ciencias de la Comunicación y desde hace unos 35 años me dedico al periodismo, los últimos 30 como director de la corresponsalía de una importante agencia en diferentes países, y en el Perú en concreto desde 1991.


Escrito por

El limeño de ayer y de hoy

En este blog buscamos historias de éxito de peruanos desconocidos.


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